Parte I - El mismo chiste de siempre
Esta es una de las cosas que me tiene cansado y tiene que ver directamente con el retoque fotográfico o para ser más específicos con las expectativas que se mantienen respecto a él. Escuchar el mismo chiste repetido de cada nueva chica que pasa por aquí, pero que aún así lo suelta con esmero como si lo acabara de inventar, creyéndolo digno de la ocasión y como excusándose de antemano por algo que no llego a comprender del todo.
Que te digan, te pidan, te recuerden hasta el cansancio como si lo hubieras olvidado (como si te permitieran hacerlo) y con un marcado e inconfundible tono de broma y una risita ahogada "Me retocas aquí, me bajas este rollito, ya tú me dejas como una modelo con photoshop" mientras que señalan con algo de pena la parte menos favorecida de su figura.
Permítanme que ya no sonría cuando oigo esta broma que intenta romper el hielo y que por el contrario resulta contraproducente. He hecho incluso el esfuerzo de sonreír a pesar de verme repetido en una situación tantas veces vivida. Sobre todo por mantener un buen ambiente y hacer sentir cómoda a mi cliente, pero tan sólo he terminado viéndome a mí mismo cambiar de tema de una manera tan torpe. Que no se malinterpreten mis palabras, esto no es una queja ante el hecho de retocar fotos, sino ante el mismo chiste gastado que vengo oyendo una y otra y otra y otra y otra vez por casi diez años y que me ha dejado insensible ante semejante gracia. Es decir, yo soy consciente que las fotos deben ser retocadas y lo hago y con mucho gusto. Va junto a la información detallada sobre mis servicios como fotógrafo siempre que me la solicitan y no precisamente en letras pequeñas y apenas perceptibles como cuando recibes el contrato de tu tarjeta de crédito.
Supongo que aún hay quienes imaginan que las modelos, anfitrionas y chicas que suben fotos profesionales a las redes sociales son tal y como salen en estas imágenes. Yo recuerdo con total claridad cómo era la foto antes de ser editada y sonrío para mí mismo. Otorgo confidencialidad a este pequeño engaño del que soy autor intelectual, verdugo y cómplice. Tres en uno. Así que sin ánimo de sembrar discordia ni de recibir odio gratuito y por el contrario basándome en la experiencia de casi una década de hacer fotografía, puedo decir que todas las imágenes necesitan retoque. Todas.
Si se trata del cuerpo, retoque por lo menos de algún sector específico del mismo. Si no lo necesita en la figura para desaparecer los terribles "rollitos" o acentuar los curvas de la modelo quizás si sea necesario en la piel. La presencia del moretón que te dejó una ardua tarde de rutina en el gym, las despreciables estrías de las que no puedes deshacerte, el tatuaje que antes mostrabas orgullosa y que ahora carece de sentido por no significar más lo que significó en un momento, el inoportuno granito que decidió hacer su innoble aparición en medio de tu frente en la precisa mañana en que despertaste sabiendo que tienes una sesión de fotos que has planeado y esperado con ansias como cuando de niño contabas los días que restaban para tu cumpleaños o la navidad.
Si no los necesitas por ninguno de estos motivos están también las posturas que adopta el cuerpo mientras posas. Poses van, poses vienen y es de lo más natural que uno que otro pliegue aparezca sobre la piel hasta el punto de volverse una verdadera molestia en fotos de bikinis o de lencería. Claro que también están los cabellos rebeldes que insisten en salir fuera de sitio, los colores del maquillaje que se pueden acentuar, disminuir o cambiar.
La fatal manchita de grasa de la que no has podido librarte en la coqueta minifalda con la que deseas tomarte. ¿La puedes borrar? preguntan con el mismo tono esperanzado del que son presa en un instante que parece hacerse eterno mientras levantan la prenda a manera de ofrenda y con dirección hacia mis ojos para que no quede duda y registro de la fatal manchita. Con algo de satisfacción digo que sí puede borrarse y una ligera sonrisa asoma en su rostro. Todo parece estar bien ahora.
A menos que lo que estés buscando sea una imagen natural y que refleje el realismo del momento al 100% , toda imagen debe ser retocada.
Y no hay que olvidar cosas como la luz, el brillo, el contraste, el tono de la imagen, etc y detalles como estos que escapan de tu percepción al momento de recibir la imagen (muy editada o con poca edición, pero al fin y al cabo editada) y que sólo observas de manera superficial para ver si es digna y merecedora de un mísero like.
Y por favor no más ese tonto chiste.
